dilluns, 25 de novembre del 2013

Capítulo XIX: ¿Hundida? Es poco.



No sabia nada de ella, cuando digo nada es nada.
No había manera de saber si estaba bien, si estaba destrozada tal y como lo estaba yo, si me seguía queriendo. Por qué claro, a todo esto se sumaba mi preocupación a si me había olvidado. Pasó una semana, y no tenía noticias de ella. Decidí irme a mi pueblo (Cubellas) para alejarme de la monotonía de levantarme por la mañana, sentarme en el sofá a esperar que el móvil sonara, o un simple mensaje. No comer, porqué no comí nada en todo el verano. Y si comía era algo que daba pena verlo de lo pequeño que era. Por la tarde, lo mismo, sentarme en el sofá, sin hacer absolutamente nada, con el ordenador, escuchando música, o ni eso, ya que me “rayaba”. Y finalmente llegaba la noche, eran las últimas horas de esperanzas que tenía de qué sonara el maldito móvil. Pero no, nunca sonaba. No pasa nada Rebeka, mañana sonará, tranquila. Pero ese mañana nunca llegaba.
De acuerdo, me ha olvidado.
Pueblo->Verano->Fiesta->Chicos= Me ha olvidado.
No podía mas, no podía hacerme la idea de que no sabía absolutamente nada de ella, y cuando digo nada, repito, es NADA.
¿Sabéis lo que es pasar una semana entera sin saber absolutamente nada? Son siete eternos días, pensando que ella estaría con alguno, que podría haber conocido a algún chico que le hiciera sentir mejor que yo, alguien con quien le dejaran estar, alguien que le hiciera la vida mas “fácil”.
Pero no perdía la esperanza de pensar que tal vez, ella me echaba de menos al igual que yo.
Aunque si soy sincera, en esos casos, no se piensa eso. Lo pienso ahora que ha pasado todo. Pero en ese momento lo único que me pasaba por la cabeza era: cuernos, cuernos,cuernos.
Sé que ella no sería capaz de eso, pero quien sabe…
Pasé una semana fatal, iba a comer con mi madre y mi abuela para despejarme un poco, pero iba llorando a todas partes. Creo que tuve depresión, la verdad.
Finalmente llegué a mi pueblo, parecía que estaba un poco aliviada, ya que era otro rollo. Podía salir donde quisiera, a la hora que quisiera. Si me apetecía ir a dar una vuelta en bicicleta iba, si me apetecía salir pues también lo hacía. Pero que va, no había manera. No salía de la habitación de mis abuelos en toda la tarde. Con el móvil pegado, y viendo la televisión con mi abuela.  Empecé a crear diseños de mi tatuaje, el cual me iba a hacer unos meses mas tarde.
Era un cinco en números romanos, y un infinito ligado a el. En “honor” al día en que empecé mi relación con Mar.
Tenía ganas de hacérmelo para enseñárselo, pero en cuanto pensaba que tal vez, ella y yo ya no éramos nada, se me caían todas las ganas al suelo.
Estaba obsesionada con el móvil,  a cada dos minutos, y no exagero, le decía a mi madre, a mi tía, o a mi abuela, mirar la última conexión de la prima de Mar por favor, ya que como Mar me habló nada, dos minutos una noche, pues lo tenía.
Pero no había manera de que me hablara por ningún lado.
Hubo un día que no pude mas, mis ganas de levantarme de la cama, y de hacer vida normal eran tan pésimas que decidí arriesgarme a hablar con ella. Pero lo pensé mejor, y le pedí el favor a una amiga. Maria Fernández, no sabe lo muchísimo que se lo agradezco.
Si, la llamó. ¿Os soy sincera? No recuerdo lo que le dijo. Solo sé que me dijo mi amiga, que parecía que estaba con mucha gente, y que no la llamáramos a ese numero, porque la podían pillar.
Cuando me dijo eso Maria, empecé a montarme otra película yo sola.
No quiere que la llamemos, porque ya no quiere nada conmigo, y no sabe como deshacerse de mi…
Cogí el vaso de tila que me estaba tomando, y lo dejé en la mesa.
De fondo escuché la voz de mi abuela:
- Si sigues así vas a caer enferma...

No puedo más, pensé.


diumenge, 3 de novembre del 2013

Capítulo XVIII: Conversación y recuerdos


Rebeka: Ya lo se jefa, pero es que pensaba que te olvidabas de mi, durante el tiempo que no hemos hablado.. ¿A que hora te lo quitan?, ¿Para el viaje te lo dejan, para escuchar música durante el?
Mar: No, no me lo dejan, lo siento..
¡Que va, no me olvido de ti mi vida! Si he pensado todo el día y noche en ti y todo joder

Rebeka: Ya somos dos Mar.. mi tía iba a llamarte a casa y todo, como si fuera una amiga tuya y después hablar yo contigo. Mar te amo muchísimo, y ahora me doy más cuenta que nunca joder… Eres mi vifa, tio..
Mar: Jajajaja aprende a escribir!
Rebeka: Que estoy nerviosa joder, me tiembla todo

Mar: Que mona.. ¿porqué?
Rebeka: Porque te necesitaba nen, llevo desde el día 8 a las 20.43 sin hablar contigo.
Mar: Yo te juro que me desesperaba.. Ahora ni me miro con mi madre, bueno ya te contaré, que esto lo vera mi padre luego, voy eliminando mensajes.

Rebeka: Deja lo bonito! Jaja

Mar: Ya ya, Rebeka me siento culpable por irme sola… me iba a ir el diez en avión.
Rebeka: ¿Pero culpable porqué? No te sientas culpable de nada Mar, si te tienes que ir te vas y no pasa absolutamente nada. Donde tu estés mejor y mas a gusto es donde has de estar.
Mar: Rebeka te amo, lo siento me voy por nuestro bien…
Rebeka: Yo mas! Esta claro que si jefa, no te preocupes de verdad.
¿Cuándo te lo quitan?

Mar: No sé, pero podremos hablar una hora y media al día, media por la mañana y una por la tarde.

Rebeka: ¿Hoy por la tarde también? ¿O solo hablamos ahora?

Mar: Por la tarde también! Pero si hay algún día que no te hablo o lo que sea no te asustes mi vida.
Rebeka: ¡Vale vale! Pero inténtalo, por favor

Mar: Si, hablamos por la tarde.  Lo intento obviamente.

Rebeka: Vale, bueno, yo tengo el móvil todo el rato. Soy una tía pegada a un móvil.

Mar: Jajajajajajaj, ¡de acuerdo! Me quedan cinco minutos solo ya…

Rebeka: Pf vale.. Te amo
Mar: Yo mas. ¿Yo te voy escribiendo vale? Me desahogo en el papel.

Rebeka: De acuerdo... Tu tienes el Facebook lleno de textos… jaja
Pero oye,  ¿no estés mal ya vale? Tú sabes que estaré, y yo sé que estarás.

Mar: Rebeka me lo quitan, hasta luego.. TEAMO
Rebeka: Vale.. YO MÁS

Cuando dejé el móvil después de hablar con ella, empecé a llorar como nunca antes lo había echo. Al fin había hablado con ella, tres días sin saber ABSOLUTAMENTE NADA, aunque no era nada comprado, a lo que me esperaba..
Pasaron unos 2-3 días, volvía otra vez a no saber nada de ella. Le dijeron que le dejarían el móvil, y eso no fue así. Volvíamos otra vez a no saber nada la una de la otra, yo me preocupe porqué no tenía ni idea de porqué no se había conectado tal y como me dijo. ¡Que cojones esta pasando ahora joder!
Empecé a recordar todo lo que había pasado este año, analicé el año al completo.
Recordaba como empezó todo, las primeras conversaciones, las primeras miradas especiales, que aunque no lo sabíamos ninguna de las dos, esas miradas no eran como otras cualquieras. Empecé a recordar nuestro primer beso, lo especial que fue todo. Empecé a recordar cuando aceptó salir conmigo, el principio de una gran historia. Empecé a recordar como en cuestión de días las cosas empeoraron de una manera increíble. Empecé a recordar las peleas que teníamos en el colegio con los profesores. Recordé el día en que antes de acabar el colegio, tire la mesa al suelo, y empecé a chillar a todos los profesores que eran unos hijos de puta, por dejarnos sin excursión tanto a Mar como a mi, a saber por qué. AH SI, se me olvidaba. Por ser una pareja homosexual. Empecé a recordar nuestro último abrazo.
Y no podía evitar llorar, era imposible joder, la amo con locura.

Dos días mas tarde, sin saber nada aún de Mar, quedé con unas amigas para ir al cine y así despejarme.
Cuando empezaban los anuncios, sonó mi móvil. Era Mar, o eso creía. Era un número extraño,  desde una cabina. Cogí el móvil muy ilusionada. Era ella, al fin, su voz.
No recuerdo lo que me dijo, solo recuerdo que colgó muy rápido porque apenas tenía rato para hablar conmigo. Supongo que le dije que la amaba, y que me esperara el tiempo que hiciera falta…
Cuando colgué, algo dentro de mi hizo que no estuviera del todo satisfecha… No estaba muy convencida de su llamada, y empecé a pensar que ya no me quería, etc.
Por la noche, dormía con mi madre  en el comedor, porqué en la habitación me era imposible dormir. Solo hacía que llorar, y pensar en que me dejaría, en que no la volvería a ver porque iba a ir a otro colegio, etc.
Hablé con mi madre, no paraba de decirle: pero es que mama, no recuerdo nada de lo que hemos hablado, no se si estaba simpática, si estaba borde conmigo, si me ha dicho que me quiere, no recuerdo nada, y me da rabia.
Obviamente eso era de todo el estrés y nervios que llevaba encima, por no saber ni hablar con ella.
En cuanto mi madre se quedo dormida, fui a mi habitación, cogí la caja donde tengo TODAS sus cartas, empecé con la primera, no pude leer ni la primera frase. No era capaz de leerlas. No, no lo era.  Me dolía la cabeza de tanto llorar, es que joder, nunca me había pasado nada similar, NUNCA. Ahora se lo que es sufrir por amor. El Karma me estaba devolviendo todo lo que les había echo a mis ex’s. 

divendres, 18 d’octubre del 2013

Capítulo XVII: La conversación

Fui a dormir bastante preocupada, ¿Qué narices había sucedido?
Haber si es que le ha pasado algo y por eso se le ha desconectado el móvil. Paso el día entero y yo no sabía absolutamente nada de ella, NADA. Al cabo de tres días, es decir, el día 11, sonó mi móvil. Era un whatsapp, pero yo estaba tan cansada de abrir el móvil y ver que no eran de ella, que decidí no mirarlo. Después de unos cinco minutos por curiosidad miré… y efectivamente era ella. Maldita sea la hora en que no quise mirarlo desde un primer momento.
No pasa nada, seguía en línea… os voy a escribir la conversación;

Mar: Amooooooor, vida:’( joder tío me dejan esto solo media hora o así para hablar contigo. Te he escrito un montón de cartas. Tengo una mala noticia… hoy me voy a mi pueblo. Pero es por mi bien, es para coger fuerzas porque si sigo aquí haré una locura y no quiero. Contéstame por dios!

Rebeka: Pf mi vida joder.. no estaba, pf…¿allí podrás hablar? Pf te amo joder Mar, te amo

Mar: Rebeka en estos días no me dejaran el móvil pero a partir del 18 si, de todas formas te llamaré desde una cabina.

Rebeka: Vale pf… es que no se que decir… pf, como estás? Ayer iba a ir a verte, pero me dijeron que si iba se lo iban a decir a tu madre. Iba a ir a verte aunque fuera al balcón.

Mar: Mal estoy mal..

Rebeka: Enserio, pase lo que pase, un mes dos o tres, voy a estar vale? Pf, enserio nunca lo dudes, nunca!

Mar: ¿Lo que haga falta? Porqué yo si y estos días me he dado cuenta

Rebeka: ¿Cómo? ¿Lo que haga falta de que? No me entero. [Tuve un pequeño lapsus ahí]

Mar: Que si me esperaras lo que haga falta

Rebeka: OBVIAMENTE JODER MAR, ES QUE NO LO DUDES. COMO SI TENGO QUE ESPERAR AÑOS ES QUE ME DA IGUAL.

Mar: Yo me rayaba y pensaba, la Rebeka estará mal se pensara que no la quiero, que no quiero hablar con ella, y por eso no le hablo. Yo que se, me montaba unas paranoias. Y unos panzones de llorar día y noche.

Rebeka: Pf ¿no pienses eso porque se que no es vale? Joder Mar…
¿Tu hermana tiene móvil?

Mar: No, nos lo han quitado a las dos. De todas formas hasta el domingo podemos hablar una hora y media al día si me porto bien.

Rebeka: ¿Si? ¿Y eso? Pf lo necesito enserio “jefa”…
Mar: Te he escrito, te estoy haciendo un dossier con portada y todo jajajajajajaja

Rebeka: ¿Te dejan tus padres?

Mar: No, pero m’es igual

Rebeka: jajaja a vale!! ¿Y como es que te dejan el móvil?


Mar: Porqué me desespero si no, solo quería que no pensaras nada, que solo estoy castigada. Cuando te llame te lo cuento todo!

[[Continuará....



dilluns, 14 d’octubre del 2013

Capítulo XVI: De mal en peor

El verano prometía ser una grandísima mierda, aunque en un principio, iban a dejar vernos. O eso se suponía… Pero no, finalmente todo eso fueron palabras que no se cumplieron.
¿El por qué? Porqué sucedió una cosa bastante fuerte, para decirlo de una manera.. que no me parece correcto ponerlo aquí, así que mejor lo dejamos en que paso una cosa bastante fuera de lo normal, que hizo que la opinión de vernos Mar y yo en verano cambiara.
Así que lo único que nos quedaba era vernos a escondidas, hablar por Facebook y WhatsApp y poquísimo más.
Un día de verano, no recuerdo cual fue, solo sé que hacía poco que se había acabado el colegio, por lo tanto, no hacía mucho que no nos veíamos.  Pero para mi era demasiado, ya que la solía ver día tras día.
Yo la verdad es que necesitaba estar con ella, los días de rutina no me daba cuenta, ya que estaba a todas horas a su lado, y sabía que la tenía a 10 pasos de mi clase.
La necesitaba porque para mi ella era, es y será mi apoyo. Y yo no estaba pasando un buen momento, mis padres se separaron, mi tía tuvo cáncer, y mi abuelo falleció, no… no era un buen momento. Y de repente, de un día para el otro, también dejo de verla. Pues yo creía que me hundía, y sabía, y tenía el presentimiento de que iba a ser una mierda de verano. No me iba a equivocar. Después de que acabara el colegio, solo la había visto dos veces, y ahí se iba a quedar la cosa.
Una noche como cualquier otra, se conecto eso que eran 3 de la madrugada, ya que había estado borde conmigo todo el día, y yo estaba bastante preocupada. Se conectó, y eso me hizo extrañarme tanto, que creí que me iba a dejar. Me puse a llorar, y ella no entendía nada (estábamos en la cámara web).
Me tranquilizó, diciéndome que no pasaba nada, que estaba conectada porque le sabía mal haber estado “borde” conmigo, y mira…
Estábamos hablando, con la cámara puesta, yo con el miedo de que su madre la pillara con el ordenador por supuesto. Porqué a las 22.00 ella ya no podía estar con internet.
Eran las 4 de la madrugada, cuando ya se estaba despidiendo. Que oigo un:
¿Qué estas haciendo? Y oigo como la tapa del ordenador se cierra de golpe.
No puede ser, la había pillado. La había pillado con el ordenador… me quedé en shock toda la noche, esperando que se conectara, aun sabiendo que no lo haría.
Lo que nos faltaba, ahora que la hubiera pillado hablando conmigo a las tantas de la noche.
No pude dormir en toda la noche, no pude… Y por lo visto, ella tampoco.
Al día siguiente, se conecto a través de WhatsApp, le habían quitado el ordenador, así que el vernos por Cam también se había acabado.
Los días los íbamos pasando lo mejor que podíamos, echándonos de menos mutuamente, e intentando hacerlo lo mas ameno posible.
Hasta que un día, para ser exactos, 8 de Julio de 2013 a las 20.38, dejo de hablar sin saber porque. Me quedé bastante desconcertada, no sabía que hacer, no entendía nada. ¿Qué le habría pasado? ¿Otra vez le habían pillado?
Tenía el presentimiento de que no volvería a hablar con ella hasta dentro de mucho tiempo.





dissabte, 5 d’octubre del 2013

Capítulo XV: Todo esto es muy duro… mucho.

Todo el año pasó más o menos igual, no había ningún tipo de cambio.
El año pasaba tan deprisa… aunque fuera ir al colegio, madrugar, aburrimiento, etc… yo no quería que acabara ese año, porque sabía que lo que iba ha ocurrir luego, no sería para nada  de nuestro agrado.
Iba ha llegar el verano, eso suponía no vernos. Para mi era un martirio el pensar que el año que viene no la vería todos los días, incluso que ha lo mejor la veía una vez a la semana o menos.
Llegó el mes de Junio, el miedo  se apoderaba de mi, y creo que de ella también.
Ya quedaba menos para que acabara la escuela. Yo tenía claro que el año que viene no iba a seguir allí, ya que no estaba dispuesta a seguir allí más tiempo.
Ella tampoco iba a quedarse, o bien porque no podría estar en el instituto sin mi (todos los recuerdos) o por que no le iban a dejar quedarse por esa zona, sabiendo que estaba yo.
Se acercaba cada vez mas el fin, la hora de despedirnos de esa escuela, la hora de despedir los días enteros juntas, los patios abrazadas, cuando me esperaba en la esquina del colegio a que llegara del bus, la hora de no volver a escuchar mas sus gritos a las 8.25 de la mañana, que aunque me ponían de mala leche, me encantaban. No volver a verla al salir de clase, no poder pensar: mañana la veo de nuevo, se me caía el mundo encima solo de pensar todo eso.
Llegó el día de la última excursión que teníamos con el colegio, íbamos a la piscina. Después de esa salida, llegaba el momento de despedirse. De despedirse sin saber cuando nos volveríamos  a ver. No podía pensar en el momento en el que veía como se iba sin saber cuando volvería a verla. Era demasiado para mi. Después de 9 meses viéndola día tras día, 9 horas diarias. ¿Qué haría sin ella? No lo sé.
Pasamos toda la hora sentadas en la toalla, hablando y aprovechando TODO el tiempo posible.
¡VAMOS RECOGER, SON LA UNA, HEMOS DE IR PARA EL COLEGIO YA!
Mi estomago dio un vuelco, mi garganta noto el típico nudo que sientes cuando quieres llorar, note como el cuerpo por dentro estaba frío (me sucede siempre que me asusto, o sé que va ha suceder algo que no me gusta). Recogimos todo, y llegamos al paseo donde ella ya se tenía que ir porque la estaban esperando en el coche.
Se paró en seco delante del coche de su padre, en el que estaba el dentro, y me abrazó. Al instante se puso a llorar como nunca antes la había visto.
Le dije que se tranquilizara, que yo nunca iba a dejar que no nos viéramos en mucho tiempo, y que la amaba. Estuvimos abrazadas unos cinco minutos, y no exagero. La gente pasaba por alrededor y nos miraba extrañados, pero no me importaba, para mí en ese momento, solo estábamos ella y yo, y lo que opinaran los demás,  estaba de más.
Va márchate, has de irte. Te están esperando…
Le dije, cuando ya noté que iba a ponerme a llorar y no quería, porque tenía que mostrarme fuerte, si yo lloraba, ella se hundiría el doble, y eso no es lo que quería.
Me mató tanto verla llorar de esa manera, de verdad, es lo peor que he podido vivir. Ver a la persona que quieres, que amas, llorar de esa manera… y por ti, no sé, no puedo explicarlo. Es muy doloroso.
Nos abrazamos muy fuerte, en señal de que ya se tenía que ir.
Te amo muchísimo.- dijo
Yo muchísimo mas y lo sabes.
Y se fue, y yo me fui lo más rápido posible, sin mirar atrás, porque sabía que si miraba iba a ir corriendo detrás de ella de nuevo. Me giré de golpe para ver si la veía, pero ya no estaba.
Ya no la veía.
Hasta… hasta no se cuando, pensé. Te echaré de menos.




diumenge, 29 de setembre del 2013

Capítulo XIV: La increíble eres tu

A partir de ahí, de ese día, las cosas se tenían que hacer con mucho cuidado, con demasiado  creo yo.
Empezaba el miedo a que volviera a suceder lo de aquella tarde, empezaba el miedo a que la pillaran con el ordenador hablando conmigo, empezaba el miedo a que por alguna razón se la llevaran a vivir a otro lugar, empezaba el miedo a que hicieran mas por separarnos.
Empezaron a decirse cosas sobre mí, las cuales no eran ciertas, obviamente, que supongo que se decían para intentar dejarme mal y dejarme como una mierda, hablando claro, delante de la gente. ¿Por qué? Os dejo que lo penséis, y me lo digáis, porque yo aun no lo entiendo.
Vamos a ver, ¿que he hecho yo, aparte de enamorar a vuestra hija, hacerla feliz, hacerla sonreír, y tratarla como se merece? Si, siempre me hago la misma pregunta, y me la seguiré haciendo hasta que encuentre una maldita respuesta. NO HE HECHO NADA, NA-DA.
Y me siento impotente, y tengo rabia dentro, al saber que hay un grupo de personas, que tienen una visión de mí que no es la correcta, que a saber si lo van diciendo por ahí, y yo quedo como una mierda, que es como me han dejado, por el simple echo de haber enamorado a una chica. No se si me explico, no quiero dar detalles tampoco, porque sería dejar en evidencia y ser maleducada, y yo de eso tengo mas bien poco. Porqué he aprendido, que aunque no me respeten yo respetaré, ya que así, quien queda mal, no soy yo.
En fin, a lo que iba, que me voy del tema.  Teníamos que ir con mucho cuidado, ya que si en algún momento nos pillaban hablando juntas, la habíamos cagado, hablando finamente.
Los días eran siempre iguales, eran perfectos porque estaba con ella, al llegar casa hablábamos toda la tarde hasta las 22.00horas.
Un día, debido a que yo creo que ella no podía mas con la presión, decidimos fingir haber cortado (solo con sus padres) para haber si así las cosas se calmaban un poco.
Decidimos hacerlo, creo que al principio no lo creían mucho, pero bueno…
Hasta que un día, estábamos en la “webcam” y la vi llorar, pero no sabía porque era.
¿Qué te pasa? ¡¿Qué te pasa joder, respóndeme?! Pf…
A lo que alzó la vista mirando a la cámara y me dijo:
Que me han pillado las cartas Rebeka joder…
Supuestamente no estábamos saliendo, y ella, me estaba escribiendo unas cartas, las típicas que me escribía en clase, que tengo unas 60, y bueno, pues se las habían pillado.
Eso significaba que, era mas desconfianza hacía ella, ahora les había mentido por segunda vez, y volvemos otra vez al follón de nuevo.
Sonara raro, pero yo no sufría por no volver a verla, por no poder hablar con ella, yo sufría solo por ella. Por como estaba, por todo lo que ha aguantado y lo que esta aguantando, por su bienestar mas que nada.
Tengo que agradecerle y devolverle tantas cosas… pero tantas, que no sabré nunca como hacerlo.
ELLA es la INCREÍBLE de la relación, si no fuera por ella, nada de esto existiría.
Si estas leyendo esto (que sé que si) quiero que sepa todo el mundo que lea esto, que eres la chica mas increíble que hay, que eres la pareja que todo el mundo desearía tener, y que gracias por hacerme tan feliz, y aguantar todo lo que aguantas por seguir con esta relación.
Eres TODO lo que necesito para sonreír, y si, dependo de ti. No esta bien depender de alguien en la vida, pero lo siento, tu has conseguido que esto sea así.
No quiero que desaparezcas nunca, quiero que estés siempre conmigo, por favor. Sonará egoísta tal vez, pero sé, que como yo te quiero, te querré y como yo te trato, no lo va a hacer nadie. Porque tu te mereces el mundo entero, y yo prometo dártelo poquito a poco.

dissabte, 28 de setembre del 2013

Capítulo XIII: Menos mal, estás aquí…

Me la encontré.
Nos quedamos las dos totalmente paralizadas, con el único pensamiento de:
Uf, menos mal, esta aquí.
Ella tenía la cara igual que la mía, o incluso peor. Si, yo creo que peor.
La vi y solo pude decirle:
Pf menos mal estás aquí, te amo, luego vengo a por ti. Y la abracé.
No pude dejar de pensar: Gracias Dios menos mal que ha venido, gracias.
Esa noche, a pesar de no creer plenamente en Dios, estuve pidiéndole sin parar que por favor al día siguiente quería verla, quería saber como estaba, y ocurrió.
Fui a clase a dejar la mochila, pero sinceramente, aun no podía creer que la había visto.  Había pasado la noche llorando creyendo que no la iba a ver nunca más, diciéndole a mi madre que era imposible volver a verla, que no podía creer que de un día para el otro hubiera sucedido eso. Fue la peor noche de mi vida, y la de ella estoy segura que por desgracia, también.
Necesitaba que pasaran las dos horas de clase que había antes de que tocara recreo.
La primera hora la pasé hablando con la directora, explicándole lo que había pasado el día anterior, TODO.
Obviamente, no sirvió de nada, como todo lo que contabas en ese colegio. Pero no pasa nada, lo único que me importaba es que ella estaba allí, en el instituto, que la podía ver.
Llegó finalmente la hora de patio, fui a buscarla a clase, y fuimos al patio.
Como siempre, como si fuera un día normal, me senté con la espalda en la pared, ella delante de mí, y yo la rodeaba con los brazos. No sabía que decir, era todo tan extraño, todo lo que había pasado el día anterior paso tan rápido, que no me dio tiempo ni ha asimilar que ella estaba allí conmigo.
No recuerdo para nada la conversación que tuvimos, creo que es cierto eso que dicen, que el cerebro borra las malas experiencias, o intenta que las olvides. No es que crea que es cierto, es que lo es. Yo no recuerdo nada de aquellos días, solo cosas puntuales y que me han ido recordando.
Me contó que había pasado la peor noche de su vida, que creía que yo pensaba que lo nuestro había terminado, que nosotras ya no éramos una pareja.
Le dije que no pensara eso ni de broma, yo en ningún momento había pensado que habíamos cortado. Al contrario. Para mi eso era una dosis extra para seguir luchando por estar juntas.
Ese día empecé a decirle una frase a mi novia, que siempre se la recuerdo, por si algún caso vuelve a suceder algo similar:
Voy a esperarte el tiempo que haga falta, uno, dos tres, cuatro meses, un año. No me importa. Voy a estar aquí, ¿de acuerdo? Nada ni nadie nos va a separar, porque nosotras separadas somos fuertes, pero juntas somos invencibles.